Creencias limitantes: ¿existen de verdad?

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Vivimos en el mundo de las etiquetas. Todo está empaquetado y perfectamente etiquetado. Todo lleva su envoltorio en forma de ‘esto es bueno’, ‘esto es malo’, ‘esto te conviene’, o ‘esto te perjudica’.

Vivimos en un mundo en el que a las creencias se las mete en categorías, donde parece que solo existan dos cajones para elegir. Porque por lo visto: las creencias, o son poderosas o son limitantes.

Punto y pelota.

Está claro que para comprender el mundo necesitamos crear modelos y mapas mentales más simplificados que nos ayuden a movernos en él y a aprender mejor. Claro que las etiquetas nos ayudan a definir complejos procesos de forma sencilla, y a que nos podamos comunicar unos con otros.

Pero hablar de las creencias presuponiendo que sólo existen dos categorías y que, o bien te limitan o bien te empoderan, me parece cuanto menos incongruente, simplista y demasiado generalista a la vez como para que eso le pueda resultar útil a alguien.

Si hay un tema que me fascina dentro de la PNL y del desarrollo personal es el de las creencias. Por eso hoy te escribo este post, para darte un punto de vista más enriquecedor sobre las creencias y que empieces a abrir tu mente para ampliarte opciones a la hora de pensar y de motivarte mejor.

 

Pensando con la cabeza

Voy a empezar yendo directamente al grano.

Asumir que una creencia es limitante o limitadora es pensar que te limita para todo, que siempre te ha limitado y que no cumple ni nunca ha cumplido ninguna función en tu vida más que fastidiarte y complicarte la vida.

Vamos, que es un estorbo total.

De la misma forma, asumir que una creencia es poderosa es pensar que te empodera para todo, que solo tiene ventajas y ni una sola pega para ti.

Vamos, que es una ganga.

Si una creencia te limita… ¡Acaba con ella!

Si una creencia te empodera… ¡a tope con ella!

Déjame decirte que no. Que no funciona así la cosa.

Al igual que pasa en la vida, las cosas no son ni blancas ni negras y por supuesto las creencias no se escapan de este baremo.

Que una creencia te limite ahora no quiere decir que siempre te haya limitado.

Ten en cuenta que las creencias son aprendizajes que has llevado a cabo en tu vida a través de ideas aprendidas y de experiencias que reforzaban esas ideas, y que por tanto en su origen o en algún momento de tu vida han tenido una utilidad.

Por ejemplo ahora el hecho de que no te fíes de nadie te puede dificultar conocer nuevos amigos o abrirte más con los demás pero de pequeño eso te servía para protegerte y que nadie te ‘engatusara’ para que hicieras algo que pusiera en peligro tu integridad por ejemplo (el famoso “hijo, no te vayas con desconocidos”).

De igual manera, una creencia poderosa puede que lo sea hoy en día pero a lo mejor en ciertos momentos de tu vida te llegó a perjudicar. O que incluso para ciertos aspectos en el presente, te limite.

Imagínate por ejemplo que crees que eres el mejor jugando al baloncesto. Esa creencia te viene de maravilla para jugar porque te da fuerza y seguridad en ti, pero a la hora de aceptar críticas no te es tan útil porque te hace ser un mal aprendiz y que no te dejes correjir por nadie.

 

Creencias útiles y poco útiles

En PNL (según la PNL originaria de Bandler y Grinder) no se habla de creencias limitantes y poderosas sino de la utiliad de la creencia, y siempre en base al objetivo que se quiera conseguir.

En el ejemplo del baloncesto, está claro que la creencia de que eres buen jugador te es útil para jugar porque eres único en la pista. Y sin embargo a la hora de aprender y de aceptar las críticas constructivas te es muy poco útil porque no te dejas enseñar.

Cuando se habla de creencias limitantes o poderosas no se tienen en cuenta ni en cuáles contextos ni para qué metas u objetivos.

Y en PNL, considerar siempre el objetivo que se quiere conseguir es una parte fundamental ya que como personas siempre perseguimos una meta, siempre comparamos las cosas en relación a algo.

Como te decía al principio, conformarte con decir que una creencia te limita o te empodera es hacer una clasificación demasiado simplista como para que te pueda aportar algo de claridad a la hora de conseguir tus objetivos o trabajar tus creencias.

 

Toda creencia está ahí por algo

Toda creencia tiene o tuvo un por qué, una razón de ser. Como te comentaba la semana pasada en el post sobre cómo vencer los autosabotajes, tu cerebro funciona perfectamente y siempre quiere lo mejor para ti.

Pensar que después de cientos de miles de años en los que tanto el cerebro como el cuerpo humano se han ido adaptando y evolucionando, seguimos teniendo ese talón de Aquiles con las creencias que nos limitan es cuanto menos, absurdo y poco realista.

No es que pase nada raro con tu cerebro ni que tengas una tara que te hace que te autosabotees o te limites con tus propias creencias.

Es que todo lo que amuebla tu cabeza está ahí por algo.

 

La intención positiva de las creencias

Toda creencia, por muy poco útil que te sea ahora, tiene una intención positiva, un beneficio para ti (aunque este beneficio pueda ser muy pequeño o estar muy escondido, está, créeme).

Te pongo un ejemplo. Imagínate que crees que no hay trabajo hoy en día. Así que te pones a buscar por internet y echas uno o dos currículums cada día. Buscas, sí, pero tampoco te matas en ello.

Como sabes que no hay trabajo, no te sientes mal a la hora de pensar que quizás sí podrías hacer algo más, dedicarle más horas o echar más currículums. En cierta manera te conformas con lo que has hecho porque sabes que como la situación está tan mal, si no te llaman no es porque no lo hayas intentado sino porque no hay trabajo.

¿Ves la intención positiva? El hecho de que no te sientas mal y pienses “ya he hecho por hoy suficiente” te produce cierta recompensa que te sirve a modo de comodín para decir “desde luego por mi parte no ha sido”.

¿Pero qué pasaría si sí que hubiera trabajo? ¿Qué excusa tendrías ahora?

¿Lo ves?

Intención positiva.

Aunque realmente sea engañarte a ti mismo, aunque sea una mentira que te cuentas.

Da igual.

En la medida en que eso te produzca una sensación positiva, esa creencia tiene una intención, cumple por así decirlo una función positiva de la que tú consciente o inconscientemente no quieres prescindir porque sacas un beneficio.

 

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Lo que nadie te cuenta a la hora de cambiar creencias

Entender qué función cumple cada creencia y cuál es su intención positiva es algo que por desgracia mucha gente, profesionales del desarrollo personal incluidos, se pasa por alto.

Y claro, si no contemplas en ningún momento qué beneficio ‘oculto’ te aporta esa forma de pensar, te será muy difícil cambiar o sustituir esa creencia por otra.

Piensa en el ejemplo de antes, el de los currículums. Imagínate que esa persona ahora es tu amigo y tú le tratas de convencer de que realmente no está poniendo toda la carne en el asador y que debería hacer algo más porque realmente hay más puestos de trabajo de los que él piensa.

Si a la hora de pintarle con argumentos otras opciones y cosas que podría empezar a hacer, tu amigo no ve cubierta esa necesidad de sentirse satisfecho con lo que ha hecho en el día, va a oponer mucha más resistencia a ese cambio de mentalidad.

Como te decía, esto es algo que la mayoría de los profesionales que se dedican a decirte que acabes de una vez con tus creencias limitantes, no entienden.

Y esto tiene que ver con lo que te explicaba antes y con el post anterior: que tu cerebro siempre va a tratar de prevenirte de todo aquello que pueda ser doloroso o una amenaza.

Si crees que hay oportunidades laborales y tú no consigues trabajo, eso sería mucho más doloroso para ti que pensar que no hay trabajo y que por tanto, dadas las circunstancias, tú ya haces suficiente.

 

Conclusión

Como ves, limitarte a pensar que las creencias, o bien te limitan o bien te empoderan, es cargarte de un plumazo un montón de información valiosa que puedes aprender de tus creencias.

Si quieres aprender a crearte opciones a la hora de pensar y a abrir tu mente, necesitas poder relacionar esa creencia con un objetivo y un contexto concretos.

Que una creencia le sea poco útil a otra persona no significa necesariamente que te pueda ser poco útil a ti también.

Recuerda que las cosas son o no son en relación a algo y por tanto siempre necesitas un contexto y un para qué para poder medir el grado de utilidad de tu creencia.

¿Es bueno que creas que eres la mejor esposa o el mejor esposo del mundo? Depende.

¿Es empoderante pensar que hay muchas oportunidades laborales? Depende

¿Es limitante pensar que emprender cuesta mucho al principio? Depende.

Lejos de pensar en las creencias como algo que son o blanco o negro, empieza a pensar en ellas en términos de grises y ponlas siempre en relación, no a tus objetivos en general, sino a un objetivo concreto y específico, en un contexto específico.

La verdadera limitación no está en las creencias en sí como si fuera algo intrínseco a ellas, sino en la forma en la que tú las interpretas.

Empieza a pensar en términos de utilidad y ya verás el efecto que eso tiene en tus pensamientos, emociones y resultados.

 

Y ahora te toca a ti:

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3 comentarios en “Creencias limitantes: ¿existen de verdad?

  • Me gustó mucho este punto de vista sobre las creencias que no había escuchado. Siempre sentí hablar de creencias limitantes o empoderantes, me parece que es una información valiosa la que das y por supuesto coincido en que muchos al hablar de creencias no lo tienen en cuenta, incluyéndome a mi que varias veces le mencioné esto de las creencias a mi equipo pero no desde esta perspectiva porque la verdad no la sabia.
    Gracias por la información y te felicito por el blog!
    Saludos desde Argentina.

    • Hola Angel! me alegro muchísimo de que te haya gustado 🙂 (ha habido alguna persona que otra a la que le ha parecido obvio). Quería dar este punto de vista precisamente por lo que tú comentas. Siempre pensamos en términos de blanco o negro, limitantes o empoderantes, y no nos paramos a pensar en los grises cuando al fin y al cabo, el aprendizaje consiste en saber precisamente discernir entre ellos. Un abrazo grande y muchas gracias de nuevo!

  • Hola Patricia! excelente tu post! me gusto mucho. Tienes toda la razón. Esta mirada abre nuevas posibilidades. Igual sucede con los patrones de pensamientos de los que nos habla la PNL y me he encontrado que hay una tendencia igual que con las creencias a pensar que un patrón de pensamiento es bueno o malo. Concuerdo con lo que dices y hablando desde los patrones de pensamiento es válido pensar : Que tan útil es ese patrón de pensamiento, que valor me agrega en este momento y en este contexto especifico.
    Gracias por compartir!
    Saludos desde Colombia

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