Lo que mucha gente no te cuenta de la visualización (y te puede estar perjudicando)

visualizacion

¿Conoces o has practicado alguna vez la visualización?

Es una técnica bastante conocida en el mundo de la PNL, el coaching y el mindfulness entre otros.

Como su nombre indica, consiste básicamente en visualizar. Visualizarte a ti consiguiendo un objetivo. O en una playa paradisiaca descansando y mimándote. O delante de un grupo de personas dando una conferencia.

El objetivo de la visualización es el de poder sentir las emociones que te produciría vivir de verdad ese momento, y prepararte mejor. Es una forma de que tu cerebro viva esa experiencia, de forma que puedas obtener más recursos.

Hasta aquí, supongo que no te he dicho nada nuevo.

Pero si he decidido escribirte sobre este tema hoy, es por algo que me tiene un poco preocupada últimamente.

Verás, en estas semanas estoy escuchado a gente, a ‘expertos’, hablar sobre la visualización y sus beneficios. La ‘venden’ como una herramienta de garantía asegurada para conseguir tus objetivos.

Es verdad que es una herramienta muy potente capaz de transformar resultados. Es verdad que puedes extraer muchos más recursos practicándola y claro que es muy buena a la hora de trabajar con tus objetivos.

Ahora bien, a muchos de estos ‘expertos’ se les está escapando un detalle lo suficientemente importante como para hacer que lejos de sentirte mejor, te sientas peor después de una visualización.

Y esto me preocupa.

Me preocupa oír cosas como “tú sólo piensa en positivo y en lo bien que te sentirás hablando en público” o “tú visualiza los resultados que quieres conseguir y lo conseguirás”.

Me preocupa porque me doy cuenta hasta qué punto hay mucha gente a la que le encanta hablar de la mente humana sin tener ni idea de cómo funciona el cerebro.

No quiero que te dejes engañar por cualquier persona que te venga hablando de la visualización. Claro que tiene muchas ventajas, pero también es cierto que tiene algunos efectos secundarios si desconoces cómo realmente funciona tu cabeza, y más concretamente, tu cerebro.

Así que como quiero que no te pille desprevenido y que hagas un buen uso de la visualización, te he preparado este post en el que te explico lo que muchos ‘expertos’ ni se molestan en saber.

Tu cerebro y las imágenes mentales

¿Alguna vez te has planteado cómo sabes si vas a llegar pronto o tarde si sales ahora de tu casa o en cinco minutos?

¿Qué haces para calcular qué harás?

A lo mejor nunca te lo has planteado, pero este tipo de preguntas (cómo sabes lo que sabes) son la base de la PNL. Para calcular si te conviene salir ahora de casa o te puedes permitir 5 minutos más, tu cerebro hace cálculos. Y para ello se imagina el escenario de hacer A o el escenario de hacer B.

Ese escenario está formado por, nunca mejor dicho, escenas o imágenes mentales. Si crees que saliendo en 5 minutos llegarías tarde, eso lo sabes porque tu cerebro visualiza imágenes tuyas corriendo, llegando apurado, sudando, subiendo corriendo las escaleras del metro, etc.

En base a las imágenes que visualices y a la emoción que te generen, decidirás salir ya de casa o en cinco minutos.

Esta situación que te acabo de describir ocurre siempre en tu cerebro, lo que pasa es que tú no te das cuenta. Bueno, ni tú ni nadie.

El cerebro procesa toda esa información de manera inconsciente. Pero de hecho, si te paras un momento a pensar en lo que te he explicado, podrás comprobar que es así (haz la prueba ahora imaginándote qué cenarás luego, por ejemplo).

Hasta aquí todo bien. Ahora, si he empezado por contarte esto, es porque quiero que entiendas bien el siguiente… llamémosle ‘nivel’.

El efecto de la visualización

Las imágenes mentales que visualizas, o como a mí me gusta llamarlo, la peli que te montas en tu cabeza, no son imágenes neutras por así decirlo.

Son imágenes que llevan implícitas tus creencias y una carga emocional asociada a aquello que te imaginas (esto es lo que a muchos ‘expertos’ en visualización se les olvida mencionar).

Déjame ponerte un ejemplo: imagina que tienes que dar una charla delante de mucha gente la próxima semana, algo que por cierto, te gusta bastante. Imagínate que yo te digo: “cierra los ojos y visualízate allí en la sala, delante de la gente, viendo con el interés que te escuchan y cómo te aplauden, bla, bla”.

Vale, ahora imagínate este segundo caso: Imagina que tienes que dar una charla delante de mucha gente la próxima semana lo cual es algo que te aterra y te pone de los nervios. De hecho, sólo de pensarlo te empieza a recorrer un sudor frío y te tiembla la voy y las piernas. Y ahora, ante este panorama yo te digo: ‘vale, vamos a hacer una técnica de visualización muy poderosa: Imagínate delante de la sala con la gente. Fíjate lo bien que te sientes y lo atenta que está la gente, lo que les está gustando, bla, bla’.
¿En cuál de los dos casos crees que la visualización le beneficiará más a la persona?

¿Crees que a la persona a la que le da fobia hablar delante de más gente le hará bien que yo le diga que visualice la escena?

¿Crees que esa persona se va a relajar al imaginárselo?

Para nada.

Pretender que alguien visualice sólo una imagen positiva de algo en concreto sin entender qué creencias tiene o qué emociones le genera eso significa sinceramente no entender nada de cómo funciona la mente.

El cerebro no visualiza solo cosas bonitas o aquello que quieres, sino que visualiza esas imágenes con unas u otras características en función de tus creencias, de la cercanía o no del objetivo y de la carga emocional.

Que la sola idea de hablar en público le cree sudores a una persona es debido a aquello que se está imaginando. Y si se lo está imaginando de esa manera y no de otra es porque tiene una serie de creencias (se van a reír de mí, me van a llevar la contraria, van a bostezar, van a mirar el reloj, nunca he sido buena hablando cara al público, etc).

A no ser que el experto en visualización sepa guiar a esa persona de esa imagen mental ‘negativa’ hacia una positiva, es muy probable que esa visualización le acabe haciendo más daño a la persona que el bienestar que se pretendía conseguir.

Y este es el peligro del que te vengo hablando en el post.

 

Cómo realizar una visualización beneficiosa:

1# Creencias alineadas con el objetivo

Para que una visualización sea beneficiosa para la persona, es necesario que sus creencias estén alineadas con el objetivo.

Si a una persona que siente miedo o nervios a hablar en público le dices “visualízate dando una charla delante de la gente y siente tus palabras salir de tu boca, y fíjate en bla, bla, bla”, lo único que vas a conseguir es que esa persona reviva todas esas emociones negativas que asocia al hablar en público.

Por mucho que le digas lo bien que se va a sentir, si tiene creencias que van en contra de ese objetivo, la visualización no va a conseguir el efecto que pretendes. Más bien, todo lo contrario.

2# Sensación y emoción positiva

Si quieres empezar a visualizar tus objetivos te recomiendo empezar con objetivos sencillos que sabes que sí vas a cumplir y de los que no tienes ninguna creencia en contra. O también puedes empezar por visualizar algún momento bonito de tu pasado en el que te sentiste especialmente bien.

3# Contar con una persona que te sepa guiar de una visualización ‘negativa’ a ‘positiva’

Si vas a utilizar la visualización para trabajarte algún objetivo que te da miedo, hablar en público por ejemplo, te recomiendo hacerlo con una persona experta (de verdad), que te sepa guiar de esa sensación negativa a una positiva.

La PNL trabaja mucho con la visualización y en concreto, el cambio de las sensaciones. Un buen profesional de la PNL puede guiar a una persona que está sufriendo ansiedad, nerviosismo o un ataque de pánico hacia la calma y la tranquilidad.

Por eso, si vas a utilizar esta técnica para objetivos que se te siguen atragantando, asegúrate de tener al lado a una persona que de verdad sepa cómo guiarte por esos estados.

 

Conclusión

Los deportistas de élite utilizan mucho la visualización como parte de su entrenamiento y preparación para ganar y tener un mejor foco y rendimiento.

Pero para que esa visualización sea exitosa y consiga buenos resultados tiene que ir acompañada de unas creencias alineadas con sus objetivos (voy a ganar, puedo hacer un buen partido, soy un gran deportista) y de unas emociones también positivas (el imaginarse ganar un partido y tener éxito es una sensación placentera).

Es decir, la visualización funciona en ese caso muy bien porque hay una congruencia de creencias y de sensaciones positivas asociados a ese objetivo.

Esta congruencia funciona exactamente igual en el caso opuesto. Si la sola idea de verte a ti hablando en público hace que te sientas mal, es porque se está dando una congruencia entre esa acción y la sensación que te produce.

Y eso, está bien. Eso es normal.

Porque esa sensación negativa lo que te está diciendo es que por alguna parte tienes una creencia no alineada con el objetivo.

La cuestión es saber hacer un trabajo a parte con esas creencias y sensaciones y utilizar la visualización para extraer información de tu interpretación de la meta. Ese es el verdadero poder de la visualización y no el pensar que por el hecho de imaginarte tu meta, ya te vas a sentir bien.

Espero que este post te haya servido para tener un pensamiento más crítico sobre la visualización y de cómo utilizarla con sentido común y sin hacerte daño.

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4 comentarios en “Lo que mucha gente no te cuenta de la visualización (y te puede estar perjudicando)

  • Patricia, mi gran problema es que trato de visualizar eg una playa, una noche con estrellas, bueno una manzana y no puedo! No me viene ninguna imagen ni color ni sensación. Lo trato de hacer meditando y nada que puedo, me podrías ayudar?
    Gracias!

    • Hola Rosa! te podría ayudar encantada, lo que pasa es que por aquí es bastante más complicado que hablando, por ejemplo, que es como trabajo con las personas normalmente. Pero para darte algunas indicaciones, te digo dos cosas: 1) qué vas a cenar esta noche? Si lo sabes (o si no lo sabes) es porque estás visualizando lo que vas a hacer esta noche, tanto si te estás viendo delante de un plato de comida como yendo a cenar fuera, etc. Me refiero a que visualizar, puedes. Y 2) para visualizar una noche estrellada, visualiza por ejemplo tu habitación, pásate unos minutitos ahí, recreándote en todos los detalles de tu habitación, y al cabo del tiempo que tú consideres te visualizas poniendo un cuadro en la pared con el paisaje que quieras y un cielo estrellado. Observa el cuadro, míralo y cuando lo tengas visualizado, trata de meterte dentro de cuadro o al revés, hacer ese cuadro más y más grande hasta que notas que puedes meterte en él. Prueba a ver 😉 un abrazo!

  • Hola Patricia. Muy buena tu explicación respecto a la temática de la visualización. Señalo y subrayo que es muy importante lo que presentas, porque es real y está ausente en la mayoría, por no decir todos, los cursos, textos y conferencias. Sin embargo, quiero comentarte que no siempre es así. Por consiguiente, es una cuestión que depende de cada persona. En mi experiencia como Analista Existencial y Loterapeuta especializado en PNL y Coaching, he podido observar ambas situaciones, incluso en una misma persona

    • Hola Julio! gracias por tu comentario y por tu aporte. Efectivamente, todo depende de cada persona y cada contexto y las creencias que tenga la persona sobre algo en concreto. En función de eso, y de otros factores, habrá muchos matices en la visualización. Por eso decía que no es tan fácil como decir ‘tú visualízalo y punto’. Mil gracias por tu comentario! un saludo

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