7 mitos y bulos sobre la motivación y el logro de metas

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¿Cuando uno aprende a motivarse deja de tener días donde lo ve todo negro?

¿Estar motivado garantiza conseguir tus metas siempre?

Ya sabes que siempre te hablo de la motivación y el logro de metas sin humo ni varitas mágicas. Pero en este post extiendo la descripción a: ‘sin mitos ni bulos’ también.

Y es que últimamente he oído cosas, comentarios que sin dejar de ser verdad, son demasiado simplistas. Me refiero a que todos comparten la estructura de: “haz esto y lo conseguirás”, cuando en el fondo la realidad de aprender a motivarse uno mismo es más bien:

“haz esto + esto + esto + aplica + comprueba + ajusta + prueba de nuevo = y lo conseguirás/ampliarás tus probabilidades de conseguirlo”, más que otra cosa.

Así que en este post te cuento 7 mitos y bulos sobre la motivación y el logro de metas para que desmitifiques esta valiosa habilidad y aprendas tú también a convertirte en tu propio motivador personal.

¡Empezamos!

 

 

7 mitos y bulos sobre la motivación y el logro de metas

1# La motivación se pierde

Este es sin duda uno de los grandes bulos sobre la motivación. Cuántas veces se oye eso de ‘he perdido la motivación’ o ‘pierdo la motivación fácilmente’.

¿Tú también lo dices?

Pues déjame aclararte una cosa: es hora de cambiar el chip.

La motivación no se puede perder sencillamente porque no es una cosa. No es el mando de la tele que se pierde entre los cojines o el paraguas que a veces te olvidas.

La motivación, dicho sea de paso, tampoco es algo que eres. Es decir no es que seas bueno motivándote o no.

La motivación es algo que HACES.

Es el resultado del proceso que haces en tu cabeza, de la película que te creas. Es un verbo, motivarSE, y por tanto implica una acción, hacer una serie de cosas.

Cuando dices que has perdido la motivación no es que te la hayas dejado olvidada en el asiento del metro, sino que en tu cabeza estás haciendo un proceso mental muy diferente al que haces cuando lo ves todo claro y estupendo o te sientes a tope de energía.

Cada estado emocional comienza con un disparador, un pensamiento normalmente. Y ese pensamiento desencadena a su vez una serie de sensaciones a las que tú llamas emociones.

Si ese pensamiento es tipo “no voy a ser capaz de hablar en público” o “esto es imposible”, la emoción que te producirá será acorde a ese pensamiento. Te sentirás sin ganas de preparar tu discurso o de ponerte a hacer lo que tengas que hacer. Y como consecuencia final, esa cadena de  pensamientos y sensaciones influirá también en las acciones que realices o dejes de realizar, y en los resultados que consigas.

Pero como ves, en ningún caso has perdido la motivación.

Simplemente has hecho un proceso mental bien diferente al que haces cuando te sientes muy motivado y con ganas de comerte el mundo.

 

2# Piensa en positivo y lo lograrás

Otro de los bulos más extendidos a la hora de motivarse uno mismo es este rollo de “tú piensa en positivo y lo lograrás”, que está tan de moda últimamente.

Cada vez que oigo este tipo de frases me dan ganas de aplaudir a los creativos que hay detrás de ellos.

Que te alegran el día y que te dibujan una sonrisa en la cara no te lo voy a negar.

Ahora, de ahí a pensar que con sólo pensar en positivo, y decirte cosas positivas lograrás tu meta, hay un buen trecho.

Déjame preguntarte una cosa: ¿llevas tu coche a revisión cuando toca y compruebas que las ruedas y los frenos estén bien antes de hacer un viaje largo?

¿Por qué lo haces?

Podrías pensar sólo en positivo y no tomar ninguna precaución. Podrías decir: “no, si todo va a salir bien” y conformarte con eso.

Y sin embargo llevas tu coche a pasar la ITV.

Sabes que si por cualquier circunstancia tienes un imprevisto durante el viaje, cuanto mejor preparado estés más probabilidades tendrás de evitarlo o de solventarlo si se llegase a producir.

Pensar en positivo te ayuda a generar una imagen mental de aquello que quieres conseguir. Y eso está genial. Te es útil para motivarte y para saber que quieres lograr eso.

Ahora bien pensar en ‘negativo’, en lo que podría ir mal, también te es útil porque te sirve para prepararte mejor. En vez de pensar en un plan A te ayuda a trazar también un plan B, plan C y hasta Z si quieres.

¡Ojo! Cuando hablo de pensar en lo que podría ir mal no me refiero a pensar tanto en eso que luego te obsesiones o te de miedo pasar a la acción (parálisis por análisis).

Tampoco hablo de ser catastrofista o pensar que siempre va a ocurrir lo peor.

Para nada.

Me refiero a utilizar la capacidad que tiene tu cerebro para imaginar distintos escenarios y utilizar esa información para preparar mejor el trayecto hacia tu meta. Eso te va a permitir saber/tener más claro qué hacer y cómo actuar en caso de que se presente algún obstáculo hacia tu meta (‘siempre’ los hay).

 

3# Piensa en tu objetivo como si lo lograras y focalízate en eso

Un punto esencial a la hora de conseguir tu meta es pensar precisamente en ella, imaginarte consiguiéndola. Eso, qué duda cabe, a tu cerebro le es muy útil para crear los recursos y estímulos necesarios para lograrla.

Ahora bien pensar sólo en la meta no es suficiente.

Las personas que piensan no solo en el objetivo sino también en el proceso tienen más posibilidades de lograr sus metas.

Y es que si lo piensas bien, tiene toda la lógica del mundo.

Si por ejemplo vas a preparar una cena en casa con amigos, no solo te imaginas el resultado final de la cena (la decoración de la mesa, lo que vas a servir, el buen rato de la gente), sino que además necesitas planificar los pasos que necesitas. Necesitas pensar en el proceso: cuándo vas a ir al supermercado, qué vas a comprar, cuándo vas a empezar a preparar la cena, a qué hora les dices que vengan, etc.

Pues con los objetivos sucede lo mismo.

No sirve solo con pensar en tu próxima meta o proyecto, sino que necesitas planificar la ruta y los pasos que vas a dar.

Cuanto más claros tengas esos pasos en tu cabeza, más preparado estarás para dirigirte hacia tu meta y conseguirla.

 

4# Querer es poder

¿Ah sí?

Entonces, ¿cada vez que no has podido lograr tu meta era porque no querías lograrla?

Claro que querer conseguir algo es muy importante para ponerte en marcha.

De hecho es el primer paso diría yo, porque si no ‘apañaos’ vamos…

Pero sólo con querer o desear algo muchas veces no es suficiente.

Yo puedo querer con toda mi alma ingresar en el equipo de baloncesto femenino de Madrid, y sin embargo eso no evitaría la respuesta que me darían: “Patri, no das la talla” (literalmente).

Puedo querer convertirme en médico para salvar vidas y sin embargo no querer pasarme más de 5 años estudiando la carrera.

Si querer algo fuera la única condición para poder conseguir las metas, el mundo estaría lleno de personas felices porque lograrían sus objetivos en un abrir y cerrar de ojos.

No habría fracasos ni estadísticas tipo: “4 de cada 5 emprendedores tiran la toalla antes de los dos años de vida del proyecto”.

Además de querer conseguir algo es muy importante saber prepararte bien, planificar el proceso, desarrollar otras habilidades como la paciencia, la perseverancia o la constancia. Necesitas tener las herramientas y recursos suficientes para poder llevar a cabo tu plan, y una mentalidad adecuada que te permita interpretar tus resultados de forma constructiva y no destructiva (“soy un fracasado”, “no lo lograré jamás”).

Yo diría que ‘poder’ es el resultado de las siguientes cosas: querer + habilidades + mentalidad adecuada + recursos.

 

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5# Tú sigue intentándolo y lo conseguirás

O lo que es lo mismo: “inténtalo el suficiente número de veces”

Estoy de acuerdo en que muchas cosas no salen a la primera (de hecho yo diría que casi ninguna, de ahí que podamos APRENDER).

Ahora bien, para mí esa frase está incompleta.

Yo le añadiría: “inténtalo el suficientemente número de veces… pero inténtalo de forma distinta cada vez”.

Porque si siempre lo intentas de la misma forma, siempre llegarás al mismo resultado.

Pasa lo mismo con los errores: “equivócate, sí. Pero equivócate de distintas formas”. Si no, siempre cometerás los mismos errores y por tanto no aprenderás tanto.

 

6# Planifica tus objetivos de aquí a unos años

Esto lo escuché el otro día y no pude evitar quedarme a cuadros. La persona que lo decía lo hacía con una amplia sonrisa, como si acabara de revelar el secreto de la Coca-cola.

¡Claro! “Si quieres lograr tus metas, planifícalas de aquí a unos años y… ¡ya verás como las consigues!”.

A ver, a ver… está fenomenal planificar, imaginarte tu vida de aquí a los próximos 3, 5, 7 o 10 años. Yo de hecho te hablo mucho de la importancia de hacer una planificación ‘sana’ y útil, es decir, sin llegar a ser obsesiva y paralizante.

Pero una vez lo has hecho y has colocado tus objetivos en esa línea del tiempo, mi pregunta es:

Vale, ¿y ahora qué?

¿Planificar tus objetivos de aquí a los próximos 5 años va a evitar que tengas el típico día tonto en el que sientas que te vienes abajo?

¿Va a hacer que no tengas ganas a veces de tirar la toalla o de abandonar?

Lo dudo mucho.

Vuelvo a insistir.

Planificar tus objetivos y la dirección hacia donde quieres dirigir tu vida está genial.

Pero también necesitas diseñar tu día a día, tener en cuenta el proceso: qué pasos vas a dar, plantearte metas más pequeñas de por medio que te ayuden a medir tu avance y a valorar tus progresos, recalcular tu ruta cuando veas que el plan que te habías trazado es más difícil o que te va a llevar más tiempo del que pensabas, etc.

Además cuando te planteas metas tan a largo plazo es importante que te preguntes con frecuencia si esa meta sigue siendo vital para ti, o si todavía la quieres conseguir.

Te digo esto porque a mí me pasó.

Cuando empecé con Aprendízate mi objetivo era hacer cursos y talleres presenciales en España, sobre todo en Madrid. Ni por asomo tenía contemplada la posibilidad de abrir un blog y que mi prioridad fuera el mundo online.

Después de un año emprendiendo tuve que pararme para valorar no sólo mi meta, sino sobre todo el camino que había elegido.

Tuve que recalcular la ruta y empezar a transitar otro sendero, el online, que en aquel momento era desconocido para mí.

Hubiera sido bastante poco útil seguir avanzando para darme cuenta al final de todos esos años que había otro camino más practicable, más ‘corto’ (por no decir que planificarme mi meta  largo plazo no me ha librado en ningún momento de los típicos días malos donde he tenido que trabajarme mi estado en ese momento).

 

7# Soy incapaz de lograr mi meta o de motivarme

Voy a ir directamente al grano con este mito: no es que no puedas.

Es que no sabes cómo.

No te confundas.

No es lo mismo no poder hacer algo que no saber hacerlo (mejor).

Si cada vez que te has propuesto una meta has acabado tirando lo toalla, recuerda que eso es algo que has HECHO.

Y lo has hecho como consecuencia de algo: de la interpretación que has realizado previamente, de la película que te estabas contando o que estabas imaginándote, de la lectura que has hecho del asunto.

Aquí no se trata de pensar en capacidades sino en habilidades.

Porque motivarte mejor y saber dirigirte a tus metas son habilidades, cosas que puedes aprender, mejorar, practicar y convertir en hábitos que puedas aplicar en tu día a día.

No se trata de empezar a hacer cosas diferentes.

Se trata de partir de la mentalidad adecuada.

 

Conclusión

Como ves, hay muchos mitos y bulos en torno a la motivación y al logro de metas. Solo te he hablado de 7, pero es rara la semana que pasa sin que escuche alguno nuevo.

Yo creo que esta idea mitificada de la motivación se debe en parte a la ola de buenrollismo que invade las redes sociales, donde a veces parece más una competición por ver quién está más motivado y quién consigue más me gusta, que otra cosa.

Pero saber motivarte (sin humo y sin varitas mágicas) tiene mucho más que ver con la estrategia mental que utilizas para interpretar los resultados que consigues, que con el propio resultado en sí.

Es decir, que no es tanto lo que consigues sino cómo lo interpretas, qué significado le das a eso.

Saberse motivar tampoco tiene que ver con estar siempre motivado, las 24 horas del día, los 365 días del año.

Yo ayudo a la gente a convertirse en sus propios motivadores personales y eso no quiere decir que esté siempre motivada y a tope de energía.

Esta habilidad no consiste en estar siempre motivado. Consiste en tener las herramientas y los recursos adecuados para salir tú mismo de ese estado y generarte el nivel de motivación que te gustaría sentir.

Saber auto-motivarse una habilidad de puertas hacia adentro, más que de puertas para afuera.

Espero que estas claves te hayan servido para tener más claro en qué consiste la motivación y para empezar tú también a convertirte en tu propio motivador personal.

 

Y ahora te toca a ti:

¿Qué te ha parecido el post?

 

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4 comentarios en “7 mitos y bulos sobre la motivación y el logro de metas

  • Hola Patricia!
    En cierta forma esto más bien son frases hechas. Creo que está genial visualizarte, pensar en positivo y focalizar, pero es cierto que no es lo único que se debe hacer para tener éxito. Esto solo vendrá a través de la planificación y sobre todo la actuación.

    A mí también me han dicho mucho eso de que hay que planificar los objetivos de aquí a 5 años. De hecho es una pregunta que me han hecho en algunas entrevistas de trabajo, sobre todo en Estado Unidos.
    ¡Gracias por compartir esta post!

  • Mitos??

    Más que mitos yo lo llamaría verdades a medias. Todo lo que has mencionado es útil y funciona siempre en cuando tengas en cuenta tus capacidades. Cuando leo la famosa frase de Walt Disney “Si lo puedes soñar, lo puedes lograr” me imagino un cielo lleno de niños volando a lo Peter Pan. No hay nada más ridiculo!

    Cientos de niños han soñado con volar, me incluyo. 🙂

    Tema que da para rato jaja!!

    Nos leemos!
    Carlos

    • Hahah… me hace gracia lo que cuentas de Peter Pan. Sí, hay mucho mito al respecto tipo ‘querer es poder’ o la que dices tú de ‘si lo puedes soñar, lo puedes lograr’. Y claro que eso es importante… pero a veces, la mayoría, no es suficiente. También se necesitan otras habilidades necesarias para conseguirlo (saber gestionar los no, saber esperar a la recompensa, manejar la incertidumbre, la confianza en uno mismo, la motivación, etc). Un abrazooo!

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