Este verano, afila la sierra

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¡Qué gusto! Por fin es verano, con todo lo que eso implica: playita, cervecitas con los amigos, terracitas por las noches, y siestorras cuando está apretando bien el sol. En verano parece que todo lleva otro ritmo. Con eso de que hace mucho calor y de que estamos de vacaciones, nos relajamos (y tan ricamente oíga), porque para eso llevamos trabajando el resto del año.

El caso es que el otro día, pensando en esto de las vacaciones, empecé a darle vueltas al concepto de ‘afilar la sierra‘. ¿Te suena de algo? Es el séptimo hábito que menciona Stephen Covey en su libro Los siete hábitos de la gente altamente efectiva (todo un referente del desarrollo personal y una lectura que te recomiendo al 100%).

Afilar la sierra quiere decir parar un momento para pensar en lo que estamos haciendo, observar cómo lo estamos haciendo y ver qué podemos mejorar. Como te decía, yo relacioné esta idea con el verano porque creo que muchas veces utilizamos esta época como un paréntesis de las actividades y objetivos que llevamos a cabo a lo largo de todo el año, sin darnos cuenta de que estos meses de descanso pueden ser fantásticos para pensar en cómo estamos haciendo las cosas, y replantearnos qué podríamos mejorar de nuestra forma de pensar o de hacer para conseguir mejores resultados a partir de septiembre, o mejor aún, a partir de este mismo día.

Creo que con eso de que ‘el verano está para tirarse a la bartola y no hacer nada’, desperdiciamos un tiempo precioso para examinar nuestras metas y preguntarnos cómo estamos avanzando.

Antes de seguir, y para que entiendas mejor la idea de afilar la sierra, te voy a resumir el cuento del leñador, que es de donde viene.

 

El cuento del leñador

Había un leñador que entró nuevo a trabajar en un aserradero. Empezó a trabajar con mucha ilusión, pues las condiciones eran bastante buenas.

Al final de su primer día, había cortado dieciocho árboles, por lo que el capataz le felicitó por un excelente trabajo. Así que el leñador, motivado por las palabras de su jefe y por el buen resultado, al día siguiente se dirigió al bosque con el mismo entusiasmo, dispuesto a superar el número de árboles talados del día anterior.

Pero la jornada fue pasando y solo consiguió talar quince. Pensó que el mal resultado se debía a su fatiga, así que se aseguró de descansar bien esa noche para al día siguiente poder ser más productivo. Pero le volvió a suceder lo mismo.

Con cada día que iba pasando y sin entender el por qué, el leñador iba cortando cada vez menos árboles, hasta que, desanimado, decidió ir a ver al capataz para presentarle su renuncia.

-Señor, no sé qué me pasa, ni tampoco entiendo por qué he dejado de rendir en mi trabajo.

El capataz, que era un hombre muy sabio, le preguntó:

-¿Cuándo afilaste tu sierra la última vez?

-¿Afilar? Jamás lo he hecho, no tenía tiempo de afilar mi sierra, no podía perder tiempo en eso, estaba muy ocupado cortando árboles.

 

Vete a la playita, vale, pero afila tu sierra

Me puedo imaginar lo que estás pensando: «Sí, sí, todo esto está muy bien pero yo paso de pensar en cómo estoy haciendo las cosas que para eso estoy de vacaciones y necesito desconectar». Seguro que estás pensando en volver a conectar tu cerebro en septiembre, con la vuelta al cole, y así de paso aprovechar el tirón de la segunda época del año en la que más objetivos se marca la gente.

Sin embargo y como te decía antes, creo que el descanso no está reñido con el pensar cómo estás haciendo las cosas, cómo va tu año en términos de motivación y de objetivos, y a nivel de resultados.

El verano es algo marcado por el calendario y porque parece que todo se paraliza en estos dos meses (por lo menos en España es así, en otros países como Inglaterra no se para tanto la cosa). Pero la vida, tu vida, no es como una película que estés viendo y que de repente des al pause para congelar la imagen. La vida no vuelve a la vuelta de publicidad sino que es un constante flujo de acciones, más rápidas o más lentas, pero constante.

Durante este tiempo, y aprovechando que seguramente estarás fuera de tu ciudad o lugar de residencia habitual, puedes utilizar esa distancia para contemplar tu año desde otra perspectiva, viendo la imagen de tus logros y observando si te gusta lo que ves o no, y cómo podrías mejorarla.

Puedes beneficiarte de estar en la playa tan ricamente o en la montaña, o en tu pueblo o en el rincón en el que hayas decidido pasar las vacaciones, y contemplar cómo están siendo tus resultados en este 2016, como si contemplaras un cuadro en un museo y te alejaras ligeramente para poder observarlo mejor en su conjunto.

 

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Preguntas para ser más eficaz en la vida

Ya sabes que me encantan las cosas prácticas y por eso me gusta proponerte preguntas para que te hagas a ti mismo. Las preguntas, si las formulas bien, te pueden dar muchísima información que antes desconocías. Empezar a utilizar tu cerebro de una forma creativa y resolutiva es una de las mejores gimnasias mentales que puedes practicar, y un hábito que te puede aportar mucha lucidez.

Así que desde esa distancia física o mental que permite el verano, te invito a que te replantees las siguientes tres preguntas que te servirán para afilar tu sierra:

  • ¿Hacia dónde me conduce mi comportamiento actual y hacia dónde quiero ir?
  • La forma en la que interpreto las cosas, ¿me es útil o me limita?
  • ¿Qué es lo que ahora no estoy haciendo, y que si lo empezara a hacer de forma constante supondría un gran avance en mi vida?

 

Créeme, puedes seguir disfrutando a tope de tu verano sin que si eso suponga un parón en tu estrategia de motivación o a la hora de echarle ganas a la vida. Se puede descansar pero también se puede hacer balance.

Puedes hacer del verano un periodo constructivo que te sirva para enfocar mejor hacia dónde te quieres dirigir y qué puedes hacer a la vuelta de vacaciones, cuando todo el mundo vuelva a estar estresado por la vuelta al cole y esté sufriendo el síndrome post-vacacional. Si planificas tu progreso, ten por seguro que te costará muchos menos reengancharte en septiembre a ‘la normalidad’.

Si necesitas una ayuda extra para afilar tu sierra y dirigir mejor tus pasos para alcanzar tus metas, te invito a que contemples la opción de aquirir la guía práctica que he escrito, y en la que te cuento paso a paso todo lo que puedes hacer para motivarte mejor y de una vez por todas.

Recuerda que para ser más eficaz es importante saber parar y observar la sierra. Muchas veces dedicamos horas y horas a algo sin darnos cuenta de que más de lo mismo no produce necesariamente más ni mejores resultados.

Disfruta de tu verano. Descansa. Desconecta. Ponte morenito/a. Pero aprovecha la distancia y este paréntesis para preguntarte a ti mismo algunas cosas que por falta de tiempo y con las prisas del resto del año, no haces.

Aprende a sacar punta a tus recursos y a cuidar el más valioso de todos ellos: tú mismo/a.

 

 

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