Cómo agobiarte menos cuando sientes que realmente no tienes tiempo para nada

 

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Desde hace unas semanas no tengo tiempo para nada.

Literalmente. Y no, no es una excusa.

Es verdad que la mayoría de las veces la falta de tiempo es una excusa que nos ponemos a nosotros mismos para no hacer aquello que sabemos que tenemos que hacer o que es importante. Pero hay ocasiones en las que tienes que arañar los minutos del día porque de verdad que el tiempo no te da.

Así es como me siento ahora. Así es como llega este post, un día más tarde de lo normal. La excusa sería decir que como ayer fue fiesta nacional, preferí dejarlo para hoy porque bueno, un día es un día.

La realidad fue que estaba agotada.

Porque desde hace unas semanas estoy haciendo de mujer orquesta, trabajando en un restaurante a tiempo -en teoría- parcial (la realidad: entre 9 y 10 horas seguidas), y compaginándolo con la cantidad de horas que le echo a Aprendízate.

Ayer por la noche en la cama, mientras mi cerebro empezaba a bajar el ritmo, pensaba en la gestión del tiempo cuando uno tiene la sensación de no llegar a nada, de ir cansado, con ojeras y con la lengua fuera a todas partes.

Porque no es verdad que la falta de tiempo sea siempre una excusa (algún día escribiré un post sobre qué ocurre cuando sí lo es).

Así que he cambiado un poco mi calendario editorial y he decidido escribir este post para mí y para ti:

  • Para mí: para poner por escrito el proceso interno y mental por el que estoy pasando.
  • Para ti: para que te sea útil si tú también sientes o has sentido alguna vez que la falta de tiempo no es una excusa sino una realidad como una catedral.

 

¿Qué ocurre cuando todo sucede a la vez?

Siempre he dicho que la gestión del tiempo es en realidad la gestión de las actividades y de las tareas que realizas, cómo las organizas y lo más importante: cómo las priorizas.

Lo que pasa a veces es que todo sucede a la vez, como si todos los acontecimientos de la vida se pusieran de acuerdo para tener lugar en los mismos días, como si no hubiera más en el calendario.

Seguro que alguna vez te ha pasado de tener a alguien malo al que cuidar, o que te surja una avería de las gordas en casa y que eso se te junte con una fecha importante de trabajo o con tener que organizar otras cosas por el camino.

Todos en algún momento tenemos esos picos de actividad que hacen que nos convirtamos en auténticos malabaristas del circo del tiempo donde sentimos que estamos sosteniendo 40 pelotas a la vez, y que eso, o puede acabar bien o como el rosario de la aurora.

Cuando la falta de tiempo no es una excusa sino el resultado de tener una agenda repleta de cosas, no por elección propia sino porque hay veces en la vida en que parece que todo pasa a la vez, la sensación de no tener el control aumenta y como consecuencia, la incertidumbre se dispara.

Y como te puedes imaginar, eso a tu cerebro no le gusta un pelo.

La incertidumbre: el enemigo de tu cerebro

Piénsalo, una de las cosas que más nos frustran y nos desmotivan a los seres humanos es sentir que no tenemos el control sobre algo.

Te lanzo una pregunta a modo de ejemplo: ¿Por qué crees que a la gente le suele dar más miedo montar en avión que montar en un coche?

Porque en el avión la sensación de pérdida de control en caso de que algo vaya mal es mayor que viajando en un coche. Y fíjate que te he dicho la sensación, y no en la realidad.

Te sientes más seguro en el coche porque es un medio más familiar, porque tú conduces (o confías en el conductor) y porque en caso de que pasara algo tú puedes intervenir en la medida que sea. Lo que no piensas es que junto a ti conducen miles y miles de personas de las que no sabes si se están durmiendo al volante, si han bebido o se han drogado, si son conductores temerarios o si tienen experiencia al volante.

Y sin embargo el avión es el medio de transporte que más miedo provoca.

Esto de la sensación de control y seguridad tiene que ver con algo que en PNL se llama área de influencia.

 

Área de influencia según la PNL

Al igual que cuando coges un avión y sientes que eres impotente en caso de que suceda algo, cuando sientes que no tienes tiempo para hacer nada tu sensación de control se reduce porque tu área de influencia se hace más pequeña.

En PNL se le llama área de influencia a todo aquello sobre lo que tú crees que puedes influir o controlar.

Ahora bien, el punto que te quiero recalcar en este post (y que me está ayudando enormemente en estos días para gestionar el poco tiempo que tengo) es que tu zona de influencia está en tu cabeza.

Es decir:

  • Una cosa es el tiempo libre real que tú tienes para ti y hacer las cosas que te gustan (vuelvo a insistir que en este post me estoy refiriendo a aquellos momentos en los que todo ocurre a la vez).
  • Y otra bien distinta es la percepción del tiempo que tú tienes en tu mente y la sensación que eso te genera.

Son dos cosas bien distintas.

 

Zona de influencia

 

Tener por ejemplo a tu padre en el hospital ingresado, una avería en casa y estar haciendo horas extras en el trabajo porque hay falta de personal, es lo real. Ahora bien tu percepción de ese tiempo y de tu área de influencia es puramente mental, está en tu cabeza.

Y aquí es donde está el quid de la cuestión, porque dependiendo de la interpretación que hagas de esa realidad:

  • Te sentirás frustrado y con la sensación de que no puedes controlar/influir en nada.
  • O por el contrario tendrás en cuenta lo que sí puedes hacer dentro del margen que tienes (y harás por ampliar tu zona de influencia).

La realidad puede ser la misma para dos personas (familiar en el hospital + avería en casa + jornada maratoniana en el trabajo). Pero dependiendo del tamaño con que esas personas perciban/vean/sientan su zona de influencia, su sensación será la de «me siento impotente» o «teniendo en cuenta las circunstancias que hay, qué es lo que puedo hacer para sobrellevar mejor la falta de tiempo».

¿Ves la diferencia?

 

Conclusión

Lo que más daño nos hace es no tanto la situación en sí (o el conjunto de situaciones que ocurren a la vez), sino la percepción que tenemos sobre el control que podemos ejercer sobre ello.

Ayer por la noche mientras daba vueltas en la cama intentando conciliar el sueño, me daba cuenta de que el sentirme abrumada ante tanto exceso de trabajo era el resultado de cómo estaba percibiendo mi zona de influencia (chiquitita, chiquitita) y que por tanto estaba amplificando al máximo la sensación de impotencia, de falta de control.

La situación ahora sigue siendo la misma que la semana pasada, pero mi percepción de la misma ha cambiado. Por eso, al sustituir mi enfoque al «no puedo» por uno más útil y constructivo («cómo podría»), ha mejorado también mi sensación.

No te lo voy a negar: sigo estando igual de cansada. Pero estoy trabajando y generando más opciones a la hora de pensar, siendo igual de proactiva (en eso no me gana nadie, hehe), y sobre todo no limitándome diciendo que «qué mierda esta situación», sino pensando en cómo puedo ser más efectiva con el poco tiempo libre del que dispongo para priorizar lo relacionado con Aprendízate y cómo puedo ampliar mi área de influencia.

 

Y ahora te toca a ti:

¿Cuál es tu principal sensación cuando sientes que de verdad no tienes o no has tenido tiempo para nada?

 

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4 comentarios en “Cómo agobiarte menos cuando sientes que realmente no tienes tiempo para nada

  • Hola Patricia,

    en primer lugar mucho ánimo ya que llegará un momento en el que todo vaya sobre ruedas y el trabajo se haga prácticamente sin esfuerzo.

    A veces cuando nos encontramos con picos de trabajo con tareas que no dominamos podemos vernos en un estado de desmotivación que puede llegar a superarnos. Si te soy sincero, en los últimos meses he pasado muchas veces por este tipo de momentos.
    Sin embargo, un cambio de actitud es lo que mejor me ha funcionado. 😉

    Un abrazo,
    Isra

    • Muchas gracias Isra por los ánimos!
      Sí, cambiar tu actitud es muy importante para ver las cosas de otra manera, que es lo que a mí me ha pasado. La historia es poder ir gestionando la frustración y la motivación antes de alcanzar ese punto de sentirnos superados por las circunstancias y dominar la situación, en vez de que ésta te domine a ti. En ello estoy, hehe. Un abrazo grande!

  • Hola Patricia, que razón tenia aquel que dijo que “el tiempo es relativo ” todo esta en la
    pérdida de control y desconectar de nuestro reloj interno para “intentar ” conectarnos con el reloj social ,que va a otro ritmo totalmente diferente, en fin menos mal que de vez en cuando paramos y hacemos cositas chulas que nos hacen sentir bien, como leer tu blogspot, descansa y un besote, Eva.

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