Todo lo que deberías saber para vencer los autosabotajes (y por qué no tienes un ‘saboteador interno’)

vencer-los-autosabotajes-con-PNL

¿Tú también tienes un autosaboteador interno que está jorobándote constantemente e impidiendo que consigas tus metas?

¿Sientes que cada vez que te propones algo hace que termines haciendo todo lo contrario?

¡Qué tío!

Siempre haciendo de las suyas y consiguiendo que te sientas mal después…

Seguro que en más de una ocasión has deseado acabar con él, mandarle a la porra y sentir que por fin no se produce una incongruencia entre lo que te propones y lo que acabas haciendo.

Que por cierto, una pregunta a modo de curiosidad: ¿alguna vez te has planteado qué aspecto tiene tu autosaboteador interno?

Yo me lo imagino tipo Grinch, ya sabes, ese duendecillo verde maligno que trata de robar la Navidad y siempre se propone fastidiar a la gente. De hecho, hasta me puedo imaginar su voz, partiéndose de risa porque otra vez se ha salido con la suya mientras tú te sientes fatal por haberte comido un bollo de chocolate o por haber priorizado algo que ni era urgente ni importante.

Bueno, pues ahora ya poniéndome un poco más seria, déjame decirte que no: que no tienes un autosaboteador interno, ni le pasa nada raro a tu cerebro, ni tu caso es único y ni mucho menos lo tuyo no tiene solución.

De hecho, me quedo bastante a cuadros leyendo muchas de las cosas que se dicen sobre los autosabotajes, la mayoría escritos por coaches y profesionales de gestión emocional.

Y es que escribir cosas tipo (cito literal): “nuestra mente se empeña en evitar que logremos nuestros sueños”, o que “no estamos preparados para ser felices”, me parece surrealista, poco congruente, un desconocimiento total sobre cómo funciona el cerebro y sobre todo, demasiado genérico como para poder aportar soluciones.

Yo siempre digo que un autosabotaje es el extremo del hilo del ovillo que está ahí para que tires de él.

Es decir, es un indicador que te avisa de que tu estrategia mental para acercarte y conseguir tu objetivo no es congruente con algún valor, creencia o imagen mental que tienes.

Es como una llamada de aviso que te indica que ahí hay algo que debes de trabajarte.

Quiero ayudarte a que aprendas a tirar de ese hilo con más recursos y herramientas a partir de ahora.

Y sobre todo, que lo hagas con más conocimiento sobre qué es un autosabotaje y sin tantas creencias tan absurdas como la del autosaboteador interno, o que pienses que a tu cabeza le pasa algo raro porque lo tuyo “no es normal”.

¿Te suena bien?

Pues empecemos por el principio, definiendo qué es un autosabotaje.

 

Qué es un autosabotaje

Un autosabotaje (o esa situación de “quiero o me propongo una cosa pero no sé cómo acabo haciendo otra bien distinta”) es una decisión. Mejor dicho, es una toma de decisiones que tu cerebro realiza.

Es importante que sepas, y sobre todo que entiendas, que tu cerebro no se equivoca. Es decir, que en ese momento en el que estás dudando si pedirte una ensalada o una pizza, o si fumar ese cigarrillo que tanto te está tentando o no, elijas la opción que elijas, tu cerebro está tomando la decisión correcta.

La decisión correcta en base a lo que tú te representas en ese momento. O como a mí me gusta llamarlo, en base a la película que te montas en tu cabeza.

Hay una cosa que todavía no te he explicado, que son los dos mecanismos por los que se mueve tu cerebro.

 

Los dos mecanismos por los que se mueve tu cerebro

El cerebro se mueve por dos estímulos: por acercamiento al placer y por alejamiento del dolor.

Acercamiento al placer

Es decir, tu cerebro busca recompensas. Si por ejemplo has tenido un día horroroso en el trabajo y te sientes mal, tu cerebro tomará las decisiones tratando de buscar algún tipo de recompensa, a modo de premio, por el día tan duro que has tenido.

Alejamiento del dolor

Tu cerebro te quiere alejar de cualquier tipo de sensación negativa o experiencia que te cause dolor o que pueda suponer una amenaza o un peligro para ti.

Si para ti por ejemplo el ir al gimnasio hace que te sientas ridículo y avergonzado por tus michelines y encima te comparas con los demás, lo más lógico es que tu cerebro te quiera evitar esa situación que para ti es dolorosa, y por tanto, que no quieras ir al gimnasio.

 

Tu cerebro tiene un único objetivo

Te voy a ir poniendo ejemplos de todo lo que te estoy contando. Pero antes de eso, déjame pararme en un punto que es muy importante. Quiero que entiendas que tu cerebro tiene un único objetivo: que sobrevivas.

Piénsalo. ¿Crees de verdad que después de cientos de miles y miles de años de evolución, el cerebro va a ser tan tonto como para dejarse pilotar por un saboteador interno?

¿De verdad piensas que en tantísimos años de evolución tu cerebro se empeña en que no logres tus sueños?

¿Tanta evolución para llegar a eso?

Pues claro que no. Porque tu cerebro ha evolucionado y tú has podido sobrevivir. Si no fuera así, créeme, hace tiempo hubiéramos desaparecido de la faz de la tierra.

Como te decía, tu cerebro quiere que sobrevivas.  Por eso basa sus decisiones en aquello que te representas en la cabeza teniendo en cuenta esos dos principios que te contaba: o bien te acerca al placer, o bien te aleja de cualquier cosa que pueda suponer una amenaza o un peligro para ti.

Aunque no sea una situación de peligro ‘real’, es decir, de vida o muerte, tu cerebro entiende que algo que te provoca una sensación negativa no es bueno para ti, para tu supervivencia, y por tanto te previene de eso.

Todavía me queda mucho que explicarte, pero como ves, lejos de pensar que tienes un saboteador interno que se empeña en que no consigas tus metas, lo que sucede de hecho es todo lo contrario.

El truco por tanto no consiste en no hacer caso a tu cerebro, sino en tomar conciencia de cuáles son y cómo son tus representaciones mentales y entender cómo afecta la calidad de las mismas a esa toma de decisiones.

Si aprendes a entender eso y a entrenar esta habilidad, empezarás a tomar aquellas decisiones que te acerquen a tus objetivos y te ayuden a conseguirlos.

Sigamos avanzando.

Vale, hasta ahora te he mencionado unas cuantas veces la palabra ‘decisión’. De hecho, he empezado diciéndote que un autosabotaje no es más que un conjunto de decisiones que toma tu cerebro.

Voy a pasar a explicarte cómo hace el cerebro para decidir, para elegir una opción por encima de la otra (o lo que es lo mismo, para elegir el bollo de chocolate por encima de la manzana).

 

Cómo decide tu cerebro

Hay tres escenarios o situaciones distintas:

A) Tienes una sensación positiva y otra sensación aún más positiva

comparacion-sensacion-positiva-positiva-autosabotaje

Por ejemplo, te propones ponerte a dieta y comer todos los días cosas sanas. Las ensaladas te gustan (y pensar en comerte una para la cena te provoca una sensación positiva), pero la opción de comerte una pizza en su lugar te gusta todavía aún más.

 

Es decir, el sólo hecho de imaginarte a ti comiéndote tu pizza favorita para cenar te produce una sensación positiva más intensa. Y claro, ¿qué opción vas a elegir?

B) Tienes una sensación negativa y otra sensación aún más negativa

comparacion-sensacion-negativa-negativa-autosabotaje

Imagínate que tienes que ordenar la carpeta donde guardas todas tus facturas porque está hecha un desastre y sólo de pensar en ello sientes una pereza horrible (sensación negativa). En ese momento piensas que hace mucho que no limpias la cocina, lo cual tampoco te gusta, pero te gusta un poco más.

¿Qué crees que va a escoger tu cerebro?

Se queda con la opción de limpiar los armarios, porque aunque sea algo que no te gusta hacer, lo otro te gusta aún menos.

C) Tienes una sensación positiva y otra negativa

comparacion-sensacion-negativa-positiva-autosabotaje

Imagínate que estás decidiendo qué hacer: si ir al gimnasio (cosa que no te gusta nada porque además te pilla muy lejos de casa, luego te tienes que duchar, secarte, cambiarte, etc), o quedarte en casa leyendo tu libro favorito, a gustito, con tu manta y una taza de café (cosa que te provoca una sensación súper positiva), ¿qué va a elegir tu cerebro?

Exacto. Que te quedes en casa y tan feliz.

Como te decía antes y como puedes ver, ni a tu cerebro ni a ti os ocurre nada malo. Lo que ocurre es que no eres consciente de ese proceso mental ni de que tu cerebro está escogiendo en base a los escenarios que se representa en ese momento, y sobre todo, a cómo se los representa.

 

Representaciones mentales

Verás, cuando tú estás ahí dudando entre si comerte el bollo de chocolate o mejor la manzana, tu cerebro está proyectando ambos escenarios en tu cabeza. En PNL se las llama representaciones mentales y vendrían a ser las escenas de la película que te estás imaginando.

Esas representaciones no son neutras o planas como tal, sino que tienen características sensoriales (visuales, auditivas, gustativas, etc), que te generan diferentes sensaciones.

No es lo mismo imaginarte comiendo tu pizza favorita como si lo estuvieras haciendo ahora, sintiendo la mozzarella en tu boca y el crujido de la masa, que imaginártelo como si estuvieras viendo esa escena a lo lejos.

En ambos casos, las sensaciones son distintas y por supuesto, más o menos intensas.

Te cuento esto porque dependiendo de cómo sean las características de esas representaciones, llevarás tu atención más a uno u otro escenario.

Es como todo. Si vas andando por la calle y de repente ves en un escaparate unos zapatos que te gustan mucho, prestarás más atención a eso y por un instante dejarás de fijarte en todo lo demás.

La habilidad de reconocer cómo te estás representando lo que te estás representando es muy importante a la hora de vencer los autosabotajes.

Porque si aprendes a bajar la intensidad de aquello que te representas, si empiezas a proyectar la imagen tuya comiendo pizza como si la estuvieras viendo en un televisor viejo de esos en blanco y negro, la sensación de querer comerte la pizza no será tan fuerte y dejarás de decir eso de: “es que es superior a mí”.

 

Estrategias mentales

Llegados a este punto, a lo mejor te puede surgir la siguiente duda: “Vale Patri, entiendo todo lo que dices pero sigo teniendo una duda: si mi cerebro quiere lo mejor para mí y toma la decisión correcta en cada momento (en base a lo que me represento y a la sensación que me produce), ¿por qué después de haberme comido el bollo de chocolate me siento tan mal?”

Te explico.

Cuando te imaginas diferentes situaciones o escenarios en tu cabeza no lo haces de forma aislada, sino que te imaginas una serie de pasos o secuencias que guardan relación entre ellas.

Es lo típico de: “si escojo A, me sentiré así”, “si escojo B obtendré esto”, “si escojo C dejaré de perder esto otro”.

En PNL a este tipo de pasos se les llama estrategias mentales.

 

Eres un gran estratega y no lo sabes

Créeme, eres un gran estratega y no lo sabes.

Tienes estrategias para todo: para sentirte bien, para sentirte mal, para motivarte, para desmotivarte, para ser constante, para llegar tarde a los sitios, etc. Para todo.

Las decisiones que toma tu cerebro son fruto de una estrategia, de una serie de pasos mentales donde vas uniendo escenarios, sensaciones, significados y predicciones.

Imagínate por ejemplo que estás dejando de fumar. Sales un día del trabajo pensando que has tenido un día horrible. Te sientes mal, hasta las narices de tu jefe y del ambiente de tu empresa (sensación negativa).

Sabes que un cigarrillo te ayudaría a sentirte mejor y que aunque no deberías, tampoco te vendría mal una recompensa por un día de mierda como el que has tenido hoy. En ese momento te empiezas a imaginarte fumándote ese cigarrito tan merecido y la sensación negativa empieza a desaparecer.

Tú en ese momento ni te acuerdas de que llevas 3 semanas sin fumar, ni de que es tu objetivo principal del año ni nada de nada. Lo único en lo que puedes pensar es en lo bien que te sentaría fumarte ese cigarro, en su textura en tu boca, y cómo con cada bocanada te baja el nivel de estrés.

Pintándote esa imagen de esa manera, y diciéndote a ti mismo que te mereces ese premio estarás de acuerdo conmigo en que tu cerebro, que no es tonto, va a elegir la mejor opción para ti en ese momento: fumarte el cigarrillo y así reducir la sensación negativa que sientes (ya sabes que tu cerebro se mueve o bien por acercamiento al placer o por alejamiento del dolor).

 

¿Por qué te sientes mal cuando te autosaboteas?

Pero claro, si la historia acabara aquí y tú te sintieras bien con esa decisión no estaríamos hablando de autosabotajes, sino de una toma de decisiones sin más relevancia.

Lo malo de los autosabotajes es que cuando ya te has fumado el cigarrillo, o zampado el bollo de chocolate, te empiezas a sentir mal.

“Jope, otra vez lo he vuelto a hacer”

“Si es que no tengo fuerza de voluntad”

“Soy lo peor”

Etc

Etc

Y claro, esa decisión ha dado paso a un bajón en tu autoestima y en tu confianza personal. Porque claro, si ni siquiera eres capaz de resistir la tentación de comerte un simple bollo de chocolate, ¿cómo vas a pretender adelgazar 10 kilos?

Cuando te autosaboteas (tomas una decisión inconsciente en base a lo que te representas) te sientes mal porque después de haber eliminado esa sensación negativa lo que vuelve a aparecer ante ti (y en pantalla enorme) es tu objetivo (ese que borraste de tu mente mientras solo pensabas en fumarte tu cigarrito).

 

hombre-luchando-con-cerebro

Cómo dejar de sentirte mal cuando te autosaboteas

Si repasas la secuencia que has hecho en tu mente, cómo has significado las cosas, cómo has unido las sensaciones con las recompensas y ese alejamiento del dolor del que te vengo hablando todo el rato, verás que en el fondo lo que sucede no es que tengas un grinch en tu mente. Lo que tienes es una mala estrategia mental.

Porque si en vez de representarte las cosas en ese orden lo hicieras en otro, o significaras las cosas de forma distinta, el resultado final sería bien distinto.

Para ayudarte a mejorar tus estrategias mentales y a que tengas más herramientas la próxima vez que te encuentres ante el dilema de ‘cigarrillo: sí o no’, ‘chocolate: sí o no’, voy a compartir contigo algunas claves para que aprendas a cambiar tus estrategias y tomar aquellas decisiones que te acerquen y faciliten tus objetivos.

¡Vamos allá!

 

1# Cambia las características de tus representaciones mentales

En vez de imaginarte lo bien que sabe ese bollo de chocolate o ese cigarro y representártelo de forma vívida y a todo color en tu mente, imagínatelo como si lo proyectaras en la pantalla de una televisor viejo, en blanco y negro, de esos en los que a veces se perdía la señal.

Haz la imagen borrosa, fúndela a negro, o a blanco, pero haz que la imagen cada vez sea más pequeña, más difusa. Verás el efecto que ese cambio tiene en tus sensaciones.

2# Cambia el orden de las representaciones mentales

Una vez que te has zampado el bollo, ¿qué te viene a la cabeza? ¿qué ves? ¿Te ves a ti y a tus michelines intentando ir al ritmo de la clase de aerobic sin conseguirlo? Piensa en esa imagen mental antes, justo cuando tu cerebro esté debatiendo entre si comerse o no el bollo.

Colocando esa imagen en un punto anterior de la película hará que tu cerebro enlace el bollo con esa imagen mental tuya sufriendo y tendrás más posibilidades de ‘resistir la tentación’.

3# Cambia el significado que das a las cosas por uno más constructivo

¿De qué depende que hayas tenido un buen o un mal día?

Ya te lo digo yo: de tu interpretación. La etiqueta ‘día de mierda’ se la pones tú. Está claro que si le das ese significado a tu día, te vas a sentir fatal y por tanto tu cerebro hará todo lo posible por palear esa sensación.

Así que cambia el significado, la interpretación que haces de las cosas. En vez de pensar que has tenido un mal día porque todo te ha salido mal, piensa en cómo puedes aprender de toda esa situación, o enfócate en algún aspecto bueno (créeme, nada es nunca ni 100% mal0 ni 100% bueno).

Si tu jefe te ha chillado y te ha hecho sentir mal, en vez de pensar que es un imbécil y cagarte en él, piensa que a lo mejor tiene mucho estrés, o le ha pasado algo en su casa, o que no tiene las herramientas ni los recursos que tú tienes para gestionar mejor el estrés.

Empieza a significar las cosas de forma constructiva de forma que no te dispare esa sensación negativa que desencadena todo.

corazon-y-cerebro-caminando-juntos

4# Piensa en cuál es tu objetivo y amplifica esa representación mental

En el momento crítico, justo cuando estás dudando entre si fumarte ese cigarrillo que tanto te llama o no, piensa en cuál es tu objetivo, piensa por qué te propusiste dejar de fumar.

Una vez lo tengas, haz esa imagen mental más grande, amplifícala en tu cerebro, como si la estuvieras viendo en una pantalla tipo Imax.

5# Piensa en lo bien que te sentirás después.

¿Has pensado en lo bien que te sentirás después? ¿Has visto el efecto que tiene verte a ti mismo con esos kilos de menos en tus sensaciones y emociones?

Centra tu foco en todas esas sensaciones y fíjate cómo responde tu cuerpo a esa imagen mental que tanto le gusta. Aumenta la intensidad de todas esas sensaciones y hazlas moverse por tu cuerpo. Localiza dónde las sientes y lo bien que te hacen sentir.

6# Ensaya y practica

Si tratas de poner en práctica todo lo que te he contado justo en el momento en que tienes delante el bollo de chocolate, las probabilidades serán que vuelvas a hacer lo que haces siempre.

Por eso es importante que ensayes y practiques todas estas claves antes, día a día. Dedica tiempo a recrear esa situación a la que siempre te cuesta decir que ‘no’ en tu cabeza y ensaya estas claves una por una.

Te aseguro que si lo haces, empezarás a entrenar tu cerebro de forma distinta a como lo vienes haciendo. Cuánto más familiar sea un proceso para él, más fácil le resultará establecer las conexiones adecuadas para obtener los resultados que quieres: aquellos que te acerquen a tus metas en vez de alejarte de ellas.

 

Conclusión

Como ves, ni tienes un saboteador interno ni le pasa nada raro a tu cerebro. Simplemente, no eres consciente de la película mental que te montas en tu cabeza cada vez que dudas entre si premiarte con un cigarillo o no hacerlo.

Tu cerebro es el resultado de cientos de miles de años de evolución y créeme: funciona muy bien. Tu cerebro quiere que sobrevivas y que seas feliz, y para ello siempre te va a alejar de aquellos procesos o metas que considere como un peligro o una amenaza.

En mis cursos, Aprende a motivarte paso a paso y Constánciate enseño a las personas a tomar conciencia de estos procesos mentales para que aprendan a tomar mejores decisiones, a mejorar sus resultados y a dirigirse con más confianza y seguridad a sus metas personales.

Como dice Richard Bandler, uno de los creadores de la PNL, “No puedes cambiar aquello que no puedes ver”.

Así que empieza a ver.

Empieza a tomar conciencia de cómo aprendes, de cómo relacionas las cosas en tu cabeza y si eso te acerca o no a tus metas.

Ya verás como a medida que te vayas conociendo mejor (aprendizándote, como digo yo), tomarás mejores decisiones, y podrás hacer desaparecer de una vez por todas al puñetero duendecillo verde 😉

 

Ahora te toca a ti

¿Qué te ha parecido el post?

 

Te regalo mi vídeo

‘3 estrategias probadas para cambiar el chip y recuperar tu motivación HOY’

Consigue mi curso gratis - Aprendizate.com

Conviértete en tu propio motivador personal

Porque la vida es mejor cuando se está motivado.

Te ayudo a convertirte en tu propio motivador personal y a que logres tus metas con más constancia y seguridad en ti.
Empieza por aquí

4 comentarios en “Todo lo que deberías saber para vencer los autosabotajes (y por qué no tienes un ‘saboteador interno’)

  • WoW!!

    Buenísimo Patri!!! Ensayaremos más nuestras estrategias mentales antes de sucumbir a esos placeres “malignos” que nos hacen alejarnos de nuestros objetivos.

    Al final nos tenemos que quedar con que nuestras acciones se pueden cambiar y no aferrarnos a la idea de “es que no lo puedo evitar” o “yo soy así”
    Revelador y práctico, enhorabuena compi.

    Un fuerte abrazo!

    • Hola Tony, exacto! el ‘yo soy así’ es en realidad un ‘yo hago así’ y por eso, porque es algo que hacemos o dejamos de hacer, se puede cambiar. Un abrazo y me alegra saber que te ha gustado el post! gracias por tu comentario

  • Genial artículo Patri!

    cuanto más profundizo en PNL más me llama, porque veo que muchas de las cosas ya las intuía, pero otras las tenía mal asimiladas o no sabía aplicarlas.

    Al final todo empieza por ser conscientes, por darnos cuenta de cómo estamos actuando, qué estamos pensando y por qué lo estamos pensando. Y cuánto mejor nos conozcamos mejor podremos aplicar estas técnicas para tomar mejores decisiones.

    Por eso me flipa el autoconocimiento y todo lo que nos ayude a conocernos mejor.

    Gracias por este artículo tan ilustrativo y por hacer fácil lo que siempre nos parece tan complicado.

    ¡Enhorabuena y un abrazote! 🙂

    • Hola guapa! estoy de acuerdo con lo que dices. La base es el autoconocimiento. Yo siempre digo que la lupa tiene que mirar hacia dentro y no hacia afuera. Es la única forma de tomar conciencia, de saber dónde estamos y hacia dónde queremos ir. Un besazo!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Te regalo mi vídeo

'3 estrategias probadas para cambiar el chip y recuperar tu motivación HOY'

3 estrategias probadas - Aprendizate.com

Te regalo mi vídeo

'3 estrategias probadas para cambiar el chip y recuperar tu motivación HOY'

3 estrategias probadas - Aprendizate.com

Te regalo mi vídeo

'3 estrategias probadas para cambiar el chip y recuperar tu motivación HOY'

3 estrategias probadas - Aprendizate.com