Donald Trump y el anuncio de la Lotería de Navidad

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Había oído ya algunos comentarios acerca del anuncio de la lotería de Navidad de este año pero todavía no lo había visto.

Lo curioso de todo es que aún sin verlo, me apetecía escribir una entrada sobre el mismo, y mezclarlo de alguna manera con el empacho mediático Trump que estamos sufriendo estos días.

Patri, ¿juntas ambos temas en un mismo post? Pues sí. Por qué no.

O mejor dicho, cómo no dedicarle la misma entrada a temas que hablan de lo mismo. Porque eso es lo que significa para mí el anuncio de la Lotería y la victoria de Trump: el triunfo de los valores (bien diferentes, pero valores al fin y al cabo).

Como te contaba la semana pasada, llevo ya un mes y pico dándole vueltas a los valores personales.

Después de haber sido explotada durante un mes en un nefasto trabajo por cuenta ajena.

Después de la elección de Donald Trump como presidente y de ver a la gente llevarse las manos a la cabeza por un resultado, quiero pensar que democrático.

Después de ver en mi muro de Facebook y en Youtube reacciones desproporcionadas y un tanto dramáticas sobre el nuevo presidente.

Después de esta efusividad mi reacción no ha podido ser otra que: ¿pero de qué se sorprende la gente?

 

 

Los valores y Donald Trump

De verdad que no entiendo el revuelo que se ha montado porque haya salido elegido Trump. No he seguido de cerca las noticias ni he tenido especial interés en la campaña política.

Pero lo que la mayoría de la gente dice es que Trump es un machista y xenófobo, y que «qué horror que haya salido elegido él».

¿Pero estamos tontos?

¿De verdad nos escandalizamos de que haya ganado una persona así, cuando nosotros nos estamos rigiendo por los mismos valores?

Ah, no. Ahora todos somos súper buenos y noooo, no somos racistas (cuando estamos viviendo el drama de los refugiados). Y noooo, tampoco discriminamos a las mujeres (cuando según los estudios que se hacen nosotras cobramos muy por debajo de los hombres).

Y entonces, ¿de qué nos escandalizamos?

¿A qué viene tanto alboroto?

Porque a mi modo de ver ha ganado una persona que, si es verdad todo lo que se dice de ella, representa aquellos valores que parecen regir a la sociedad: dinero, poder, machismo, rayos uva, racismo, estatus social y operaciones estéticas a tutiplén. Y todo ello elegido democráticamente.

Por tanto, vuelvo a repetir: ¿a qué viene tanto alboroto?

 

Los valores y el anuncio de la lotería de Navidad

Y luego por otro lado está el anuncio de Lotería de Navidad de este año. (La verdad, felicito a los publicistas porque si no lloras al verlo o no te emocionas ni siquiera un poquito, caray… es que estás hecho de hierro).

Pues eso, que luego está el anuncio de la lotería, protagonizado por Carmina, una ancianita adorable que bien podría ser la abuela de cada uno, y que piensa que le ha tocado el premio Gordo.

Sus familiares, que saben que no le ha podido tocar porque todavía no se ha celebrado el sorteo, están a punto de decirle la verdad. Pero llevados por el gesto de complicidad de una vecina al ver la alegría de Carmina, deciden seguirle el juego.

Y es así como todo el pueblo acaba formando parte de esa mentirijilla piadosa, celebrando la vida y la ilusión, el reencuentro con todos. Celebrando el hecho de que lo más grande pasa por lo más pequeño: hacer feliz a los que tienes a tu lado.

 

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Una mezcla un tanto extraña

No sé a ti, pero a mí esa mezcla de bronceado falso y tetas operadas por un lado, y de nietos que se emocionan y qu hacen lo posible por ver a su abuela feliz, me descoloca.

Me descoloca porque es incongruente.

  • Nos escandalizamos del machismo de Trump pero no de vivir en una sociedad en la que, de media, la mujer gana menos que el hombre.
  • Nos escandalizamos del racismo de Trump pero no de ver el drama que sufren cada día miles de personas en el mundo, no muy lejos de nuestras fronteras (e incluso dentro de las mismas).
  • Nos escandalizamos del aspecto de Barbie de la nueva Mrs. América cuando la televisión es una pasarela de operaciones y bótox que da grima.

Porque, hablando de valores, la congruencia es un valor muy poco fashion, pero muy importante a la hora de sentirnos bien.

Somos incongruentes.

Creo que si algún extraterrestre nos viera, fliparía con nosotros.

Nos seguimos extrañando de decir una cosa y tener otra; de querer conseguir una meta pero hacer lo opuesto para lograrla; de querer que nos vaya bien económicamente mientras seguimos pensando que el dinero es malo.

Y luego llega un anuncio de Navidad que apela a la familia y al cariño y nos derretimos como la mantequilla.

¿Por qué?

Pues porque nos damos cuenta de que en el fondo, y por muchas lentejuelas y florituras que nos pongan, lo importante es lo de estar por casa.

Alardeamos en Facebook o Instagram de lo bien que lo estamos pasando en una fiesta súper cool o en un restaurante caro. Y sin embargo luego reconocemos que como la tortilla de patatas de la madre no hay nada. O que donde esté un buen cocido que se quite la comida fusión.

No somos conscientes de lo incongruentes que somos hasta que nos pasa factura por algún lado.

  • Valoramos la salud cuando no la tenemos.
  • Valoramos nuestra cultura cuando estamos lejos.
  • Valoramos las cosas cuando muchas veces ya es demasiado tarde.

INCONGRUENCIA TOTAL.

 

Y entonces, qué somos: ¿más como Trump o más como Carmina?

Pues yo diría que no es lo uno ni lo otro, sino que es lo uno y es lo otro.

Cuando se dice que estamos perdiendo los valores («porque fíjate, ha ganado Trump»), yo no creo que sea así. No creo que se estén perdiendo los valores, sino que nos movemos por unos valores que no coinciden con los que defendemos.

Nadie en su sano juicio presume abiertamente de ser xenófobo y sin embargo el racismo también es un valor.

Los valores son todo aquello que te mueve. Y por tanto el separatismo, el egoísmo o la avaricia son también valores, al igual que lo son la tolerancia, el respeto y el compañerismo.

Lo que está claro es que tenemos que ser congruentes, y reconocer que en el fondo quizás no seamos tan tolerantes como decimos, ni tan súper guays como vendemos en el muro de Facebook.

Yo no creo que se hayan perdido los valores, sino que las lentejuelas nos han atontado y hemos aprendido a priorizarlos como el culo. Pues sí, como el culo.

Ahora eso sí, quejarnos y llevarnos las manos a la cabeza se nos da de maravilla.

Y entonces, ¿qué hacemos?

Pues puedes empezar a hacer algo. O no hacer nada (que también es hacer algo).

No soy quién para decirte haz esto o lo otro. Pero si he querido compartir esta reflexión contigo, más personal y más mía, ha sido para hablarte de la importancia de un valor que muchas veces brilla por su ausencia. Y que sin embargo es fundamental para no volvernos locos y no convertirnos en diegos donde dijimos digos.

A mí me ha gustado el anuncio de la Lotería.

Ojalá aprendamos a ser un poco más como Carmina.

Y tú, ¿qué opinas del asunto?

 

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3 comentarios en “Donald Trump y el anuncio de la Lotería de Navidad

  • No se no creo que seamos incongruentes, yo veo más bien una tara del ser humano que hace que nos afecten casos puntuales pero las generalidades no nos afectan.

    El otro día el gran revuelo por la mujer que se quemó en Reus, cuando salen estadísticas de que hay miles de personas como ella ni nos inmutamos.

    Eso ha sido así siempre, ya lo sabía Stalin ” un muerto es una tragedia, un millón una estadística”

    Que Trump sea un racista y salga presidente es una tragedia, los millones de personas que sufren son una estadística. Una nos toca, otra nos resbala. Ilógico sí, pero real.

    Abrazos

    • Buenas, Álvaro! Estoy pensando que lo que dices de que no nos afecten las generalidades sino los casos concretos, sea quizás porque empatizamos mejor con una persona que cuando algo le suceden a muchas. Creo que nos cuesta más procesar lo ‘grande’ y por eso el cerebro se siente ‘más cómodo’ haciendo comparaciones más pequeñas y por eso nos llega más un caso aislado que muchos iguales… en cualquier caso, veremos a ver qué pasa con Trump. Un abrazo y gracias por tu comentario!!

      • Exacto, ¡empatizar con un dato, por muy duro que sea, nos resulta imposible! sin nombres, sin caras…será que las estadísticas van al lado izquierdo y los casos concretos al lado derecho, no lo se.
        Lo que estoy seguro es que si un tiparraco como Trump o cualquiera que se llene la boca con discursos antiinmigrantes viera a una inmigrante con su bebe ahogándose en el mar tratando de entrar a su país, le faltaría tiempo para deshacerse por dentro y tirarse al mar a salvarla. Las historias conmueven y los datos aburren, es jodido pero es así. Me ha encantado el tema y sí, si un extraterrestre viera esto fliparía con nosotros. Abrazos

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