El mapa no es el territorio

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Uno de los principios más conocidos de la PNL es el que dice que el mapa no es el territorio. No sé si lo habrás oído alguna vez o si te has parado a pensar en su significado. En cualquier caso, me apetecía dedicarle una entrada a esta pequeña gran perla, porque entender lo que significa y empezar a aplicarlo en tu vida es lo que te permitirá tener más flexibilidad a la hora de pensar y abrir tu mente a otras formas de ver el mundo. Es lo que te ayudará a limar esa manía de querer llevar siempre la razón para empezar a comprender que no hay opiniones buenas o equivocadas, sino que todos en el fondo tenemos parte de razón.

¿Qué significa ‘el mapa no es el territorio’?

Verás, la frase «el mapa no es el territorio» es una metáfora. Habla de la realidad (el territorio), y de la interpretación que cada uno de nosotros hacemos de esa realidad (el mapa). Te lo voy a explicar como lo hago en mis cursos presenciales para que veas clara la diferencia.

Existe la realidad, el mundo como tal, con sus acontecimientos y los hechos que suceden. Este sería el territorio. Ahora bien, cada uno de nosotros hacemos una interpretación de esa realidad según nuestro mapa mental.

¿Y cómo se forma ese mapa mental? Tu mapa mental, el mío y el de todos, se ha ido creando por la forma en la que has ido aprendiendo a procesar la información que percibes del mundo. A medida que ibas aprendiendo qué era una puerta, quiénes eran papá y mamá, por qué es importante la familia y tantas y tantas otras cosas, ibas construyendo creencias acerca de toda esa información. No sólo eso, sino que a la vez que ibas construyendo ese mapa mental para poder ubicarte en el territorio, ibas asignando valores a las cosas y dando significado a las experiencias que te iban ocurriendo. Todo eso, conforma tu mapa mental del mundo, o sea, tu manera de percibir e interpretar las cosas que suceden.

¿Necesitamos tener un mapa? Por supuesto. Tu cerebro necesita entender lo que ocurre, darle un significado y una interpretación a las cosas para poder vivir e interactuar con los demás. ¿Podrías orientarte en una ciudad en la que nunca antes has estado sin tener un mapa o unos referentes mínimos? Tu cerebro necesita dar sentido a lo que ocurre en el mundo para poder tener certidumbre sobre lo que va a pasar y poder así tomar decisiones.

La manía de querer llevar razón siempre

Hasta aquí todo bien, ¿no? Vale, el ‘problemilla’ suele venir cuando hablas con otras personas sobre algo y resulta que para tu sorpresa, te dan una opinión sobre eso totalmente diferente de la tuya.

«Pero hombre, ¿cómo puedes decir eso? si está clarísimo que este político es malísimo, o que mi jefe es un capullo, o que aquí la única víctima soy yo», «¿Cómo puedes decirme que es una oportunidad que me hayan echado del trabajo cuando yo lo que veo es que tengo un problemón de tres pares de narices?», «¿Cómo puedes decirme que el equivocado soy yo?».

Piensa en esto: el hecho de que por ejemplo despidan a una persona de su puesto de trabajo, es, valga la redundancia, un hecho. Ahora bien, la interpretación que esa persona hace de la situación no tiene por qué coincidir con la de otras personas.

Según el mapa mental de cada uno, ese mismo hecho puede verse como una oportunidad de encontrar algo mejor, de emprender, o como un auténtico desastre a raíz del cual la persona se visualice viviendo debajo de un puente porque crea que ya nunca más va a encontrar trabajo.

Aunque todo esto que te estoy contando parece de sentido común, no sé si estarás de acuerdo conmigo en que a la hora de aplicarlo, no es tan fácil. Una cosa es la teoría y pensar que en lo que a opiniones se refiere, para gustos los colores, y otra cosa es ser tolerante y flexible ante aquellas opiniones distintas a las nuestras.

Lo cierto es que nos cuesta mucho reconocer y asimilar todo aquello que no encaja con nuestro mapa del mundo. A veces incluso decimos eso de ‘dar el brazo a torcer’, cuando en realidad no se trata de torcer ningún brazo, sino de aceptar que cada uno ve, oye, siente, percibe y juzga la realidad desde un cristal distinto, desde su propio mapa.

Nos solemos encabezonar con el tema de llevar siempre la razón, con hacer ver al otro que es él el que se equivoca y no yo, cuando en el fondo de lo que se trata es de entender que la pregunta importante aquí es si esa forma de ver las cosas y de pensar, nos es útil o no.

 

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Tu mapa: ¿te enriquece o te limita en la vida?

Lejos de pensar que tu forma de ver el mundo es la única posible y la correcta, te invito a que te empieces a preguntar si tu mapa te está siendo útil para conseguir tus objetivos o no; si te está limitando o por el contrario te está permitiendo contemplar otras opciones que te ayuden a abrirte puertas, sentirte mejor y hacer una lectura más constructiva de los resultados que obtienes en la vida.

Escribiendo esto, me estoy acordando de uno de los últimos cursos que di en Madrid sobre motivación. En un momento dado se formó un debate entre dos personas que se habían quedado sin empleo de la noche a la mañana, con circunstancias similares. Una de ellas, después del shock inicial, había interpretado ese despido como una oportunidad para encontrar un nuevo trabajo mejor que el anterior, y que le permitiera seguir cumpliendo su objetivo (pagar la hipoteca). Esa forma de pensar le fue útil, puesto que la misma semana del despido ya estaba manos a la obra, echando currículums y moviéndose como una loca. Al poco tiempo, consiguió trabajo. La otra persona, con una situación bastante similar, le reprochaba que era muy optimista, y que eso había sido cuestión de suerte, porque la verdad era que todo estaba muy mal y que no había trabajo. Después de varios meses transcurridos, esta segunda persona seguía desempleada.

Realmente no importa si alguien es positivo o negativo. Al fin y al cabo, es una etiqueta que pones a un conjunto de comportamientos. Lo interesante de todo esto es te plantees si esa forma de ver el mundo te es útil o no (para conseguir tus metas y objetivos). Si tu mapa del mundo te ayuda a ver nuevas opciones, a adaptarte mejor a los cambios, a construir nuevos caminos, entonces perfecto.

Pero si ese mapa te limita y te restringe para conseguir lo que tú quieres, entonces ¿qué sentido tiene continuar pensando que la verdad es así y que no puedes hacer nada para ver las cosas de forma diferente? ¿qué pierdes con intentarlo? ¿Quién dice que el territorio solo se puede interpretar de una única forma? Y no me digas que los que ven las cosas de forma diferente es porque tienen suerte. No cuela (y si quieres, otro día te lo argumento).

Construye un mapa mental que te sea útil

La PNL te permite ser más consciente de qué pasa dentro de tu cabeza, cómo razonas y llegas a conclusiones. Te enseña la habilidad de generarte un mapa mental más amplio, permitiéndote contemplar nuevas opciones a la hora de interpretar la realidad. El objetivo es que aprendas a construirte un mapa más útil a la hora de dirigirte a tus metas, y que te amplíe las opciones, en vez de limitarte.

¿Cómo puedes enriquecer tu mapa? Pues mira, la próxima vez que afirmes algo y que digas por ejemplo ‘esto es un problema’ o ‘no voy a ser capaz de conseguir esto’…

  • Plantéate si pensar de esa forma te va a ser útil para generarte un estado emocional que te ayude a lograr tu objetivo, o si por el contrario ese mismo planteamiento ya te limita desde el principio.
  • Pregúntate cómo lo verían otras personas que son importantes para ti o de las que admiras su habilidad para resignificar hechos y hacer que los obstáculos no les frenen en sus vidas.
  • Échale imaginación y piensa de qué otra forma podrías interpretar eso mismo de tal manera que te abra opciones y puedas elegir el significado que te sea más constructivo.
  • Cuestiónate si lo que para ti es la causa de algo, es verdaderamente una causa y no la consecuencia de pensar así.

Lo importante es que comprendas que cuando opinas no lo estás haciendo en base a la realidad en sí misma sino en base a tu interpretación de esa realidad, a la manera en la que la estás significando (que a su vez coincide con tus creencias, valores, y experiencias que ratifican tu forma de ver el mundo).

Lo verdaderamente útil de todo esto es que aprendas a entender que cuando hablas, lo estás haciendo desde tu mapa, y que cuando el otro habla, lo está haciendo desde el suyo. Aunque habléis del mismo tema, las aproximaciones y los planteamientos no tienen por qué coincidir puesto que estáis usando filtros y mapas distintos.

Empieza a comprender lo que significa que el mapa no es el territorio y a darte cuenta de la cantidad de berrinches y discusiones absurdas que provoca el no entenderlo.

Pon el oído y ya me contarás.

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2 comentarios en “El mapa no es el territorio

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